La UD Oliva y el CF Gandia han disputado un partido con todas las connotaciones típicas de una eliminatoria copera, con el agravante añadido de un derbi comarcal cargado de rivalidad. Pasa el Oliva a la siguiente ronda al imponerse por (3-2).
Casi mil personas llenaron El Morer en una entrada histórica, como hacía muchos años que no se vivía en el campo olivense, lo que permitió disfrutar de una gran noche de fútbol en la Safor.
En el apartado meramente futbolístico, el encuentro tuvo dos partes muy diferenciadas. En la primera, el Oliva salió con un ritmo superior y pasó por encima de un Gandia blando y desconectado, que pareció no entender que se jugaba algo más que una simple eliminatoria de copa.
En la reanudación, con los cambios introducidos por Alberto Gregori, el equipo gandiense dio un vuelco a su imagen. El técnico movió el banquillo con la entrada de Iván Jiménez, Olivares, Omar e incluso Anoun, y el equipo lo notó, creciendo con el paso de los minutos. En ese contexto, el Gandia apretaba y el Oliva defendía su renta con oficio, recurriendo a todas las armas de un equipo que sabe competir.
El Oliva mostró su lado más “joaniano”, con pérdidas de tiempo constantes y acciones encaminadas a enfriar el ritmo del juego. En ese guion encontró un aliado en el colegiado, que apenas descontó lo justo pese a que el partido estuvo más de diez minutos detenido por el susto protagonizado por Marc Molla, que afortunadamente se encuentra bien y ha enviado desde el hospital un mensaje tranquilizador tras haberse quedado inconsciente por un golpe.
El tiempo también se perdió por atenciones a varios jugadores del Oliva e incluso al propio árbitro, otra de las anécdotas de una noche intensa. Al final, las protestas de los jugadores del Gandia desembocaron en la expulsión de Salom en el túnel de vestuarios, así como de Juancli, preparador físico, poniendo el cierre a un encuentro que lo tuvo todo: tensión, polémica y emoción.
Fue, en definitiva, un partido de los que crean afición, con momentos evitables y marrullerías propias de una competición copera. Un duelo que deja la sensación de que el Oliva va a más, mientras que el Gandia necesita recomponerse para volver a ser el equipo sólido de jornadas anteriores.
Eso sí, la segunda parte invita al optimismo, porque con todos sus efectivos, el conjunto de Gregori sigue siendo uno de los grandes candidatos al ascenso. Por cierto, el técnico gandiense no se sentó en el banquillo por sanción y esto quizá, fue también determinante.
Mención especial a la grada de animación local que, pese a cánticos prescindibles y fuera de lugar, demostraron estar muy por encima de la categoría en la que juega su equipo desde hace demasiado tiempo y que por fin sueñan con abandonar.
UD Oliva: Enric, Noel, Iker, Cotaina, Boni, Pau Tur, Jorge Soriano, Víctor, Briz, Roger y Borja Martí.
CF Gandia: Gabri, Rubén Bella, Óscar Bertó (c), Alen Velic, Jorge Benítez, David Acosta, Andrés Almiñana, Marc Mollà, Eric Ribes, Maxim y Iván Català.
Goles: 0–1, Néstor Riera (min. 15); 1–1, Max (min. 32); 2–1, Roger (min. 42); 3–1, Briz (min. 60); 3–2, Iván Catalá (min. 80).
Árbitro: Víctor Moreno Escrivá.











