El departamento de deportes del Ayuntamiento de Gandia ha decidido aplicar una medida contundente contra el Safor CF tras los incidentes registrados en los últimos meses en las instalaciones municipales. Según han informado fuentes municipales, el club queda trasladado desde el estadio Estadio Guillermo Olagüe al Roís de Corella, con la advertencia expresa de que será expulsado definitivamente de las instalaciones municipales si persisten las actitudes violentas como las vividas recientemente.
Desde el Ayuntamiento señalan que se trata de una primera sanción en firme. El Safor CF ya había recibido varias advertencias internas de la concejalía de Deportes ante conductas incívicas o desordenadas en el Guillermo Olagüe, que finalmente han obligado a tomar esta decisión. La tangana que colmó el vaso fue la de la última jornada ante El Verger y el departamento de deportes ha dejado claro que la paciencia se agotó.
No se descarta que, de no producirse esa mejora, se acuerde la retirada del uso de las instalaciones municipales por parte del club. Fuentes municipales aclaran que el Safor CF no pierde de momento su convenio de uso, pero queda bajo vigilancia reforzada.
El Safor CF, por su parte, se enfrenta ahora al reto de adaptarse a una nueva sede para sus entrenamientos y partidos como local, lo que conlleva cambios logísticos. Pero la clave está en el mensaje: «o cambia la actitud o el club asume las consecuencias». Hoy mismo ya podía verse a los jugadores del club desplazándose hasta el Roís, cuando apenas tenían que cruzar una calle para entrenarse en el mítico estadio blanquiazul.
La decisión ha recibido reacciones variadas en el entorno del fútbol local. Algunos aficionados creen que esta medida podía haberse adoptado antes y que envía un mensaje necesario sobre la convivencia y el civismo en los deportes. Otros advierten que el problema no se resuelve cambiándoles de sitio. En cualquier caso, el Ayuntamiento afirma que su prioridad es preservar el buen uso de las instalaciones públicas y garantizar que el deporte sea un espacio de valores, no de altercados.
Para el resto de clubes que utilizan instalaciones municipales, esta resolución debe servir también como advertencia: los recintos están al servicio del deporte, pero no pueden tolerarse comportamientos que vulneren las normas de convivencia.










