El CF Gandia afronta un partido clave este domingo (17:00 h) ante el CDSB Ontinyent con un objetivo que trasciende lo deportivo: llenar el Guillermo Olagüe y reunir a mil aficionados para convertir el estadio en el motor emocional que necesita el equipo en uno de los momentos más delicados de la temporada.
La idea del club se sustenta en una evolución sostenida de la afluencia en casa: 500 espectadores en la primera jornada, 700 ante el Pego y los más de 800 que recibierom al Racing Algemesí.
Una progresión clara que invita a pensar que el Olagüe puede romper la barrera de las cuatro cifras. Más aún al comparar los ambientes: en el último desplazamiento, en Real de Montroi, el partido apenas reunió a unas 60 personas en la grada. El contraste explica por qué el legendario recinto es, con diferencia, el estadio con más ambiente de la categoría.
Es cierto que el equipo nunca se había presentado ante su afición tras encadenar tres derrotas seguidas —dos en Liga y una en La Nostra Copa—, pero también lo es que en casa, el CF Gandia sigue siendo un equipo fiable, competitivo y atractivo de ver. El equipo necesita reencontrarse con la victoria y, para ello, reclama el apoyo de una afición que siempre ha respondido.
La plantilla ha vivido semanas complicadas, marcada por una plaga de lesiones y por incidentes de impacto, como el fuerte golpe en la cabeza que sufrió Marc Molla en el derbi del Morer. La joven perla de la cantera puede ser una de las grandes novedades y seguro que recibe el cariño de su público.
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El regreso de Marc Molla es la nota positiva de la semana. Tras el susto del Morer, el jugador ha completado entrenamientos con normalidad y está listo para volver. Su presencia reforzará el centro del campo y el ánimo del vestuario.
En el resto de casos, persisten las dudas: Adrián Salom, con fascitis plantar, podría caer; Izan, enfermo; Rubén Bella, con molestias en la rodilla aunque apunta a estar disponible.
El club considera precipitado forzar a los lesionados para este domingo, pero si la evolución es buena, Gorrita, Marcos Peña y quizá Álvaro podrían regresar la próxima semana. Artesero, en cambio, no volverá hasta después del puente de diciembre.
El CDSB Ontinyent llega en buena dinámica como visitante, siendo un equipo ordenado y competitivo, solo Pego y Racing, dos de los favoritos, han podido ganarles como locales. El resto de sus partidos a domicilio son empates o victorias. Para frenarles, el equipo de Alberto Gregori necesitará intensidad, concentración y, sobre todo, el apoyo de un Olagüe lleno. El mensaje es claro: mil almas en el Olagüe para atajar la crisis, recuperar la inercia y empujar a un equipo que lo está dando todo pese a vivir uno de los tramos más complicados de la temporada.











